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viernes, 26 de enero de 2018

DIPLOMATURA UNIVERSITARIA EN
INVESTIGACIÓN, PREVENCIÓN Y ASISTENCIA EN ADICCIONES
   CICLO LECTIVO 2018

INICIA VIERNES 6 DE ABRIL

INSCRIPCIONES ABIERTAS

Facultad de Psicología, Universidad del Aconcagua. 
Catamarca 361 Mendoza, Argentina. 
posgrado_psico@uda.edu.ar  TEL 5201685  -  5201694



lunes, 26 de junio de 2017

Opinando acerca de las políticas sobre drogas actuales y el impacto en la prevención y asistencia de las problemáticas de consumo.



La política actual de drogas está basada en un planteo abstencionista, que parte del objetivo principal de que la gente no consuma drogas, lo cual no es pertinente con la realidad, ya que la misma plantea un diverso continuum de posibles relaciones de los sujetos con las drogas, que quedan excluidos en una política abstencionista. La complejidad en los tipos y modalidades de consumo, requiere múltiples respuestas, tanto en lo preventivo como en lo asistencial. Esas respuestas. no pueden estar vinculadas a lo penal, porque no sólo no resuelve el problema, sino que genera otros.
Las intervenciones generadas a partir de políticas represivas en materia de drogas,  generan un efecto paradojal, criminalizando a usuarios que ni siquiera son dependientes. Lo punitivo produce un impacto estigmatizante, que refuerza a la persona en su rol de “adicto”, lo que dificulta la posibilidad terapéutica y la activa inserción social, obstaculizando el desarrollo saludable del sujeto y su sistema familiar. Incluso, la Ley actual (23.737) reconoce que el sujeto adicto es un enfermo, al  “posibilitarle” realizar un tratamiento, a cambio de la pena. Ahora bien, si el tratamiento no resulta, la pena se le impone: “si no te curás, te condeno”. Estos supuestos, orientan también las respuestas preventivas a un único objetivo: la abstención, sin trabajar desde una perspectiva crítica, posibles riesgos asociados al consumo.
El alcohol y el tabaco, con gran impacto social, son drogas legales, y no generan la misma percepción de “urgencia moral” que las ilegales, lo mismo sucede con la dependencia a psicofármacos. La percepción social de lo “malo” y lo “bueno” queda definida por lo prohibido y lo permitido. Se deja de lado un punto esencial que tiene que ver con el abordaje de las conductas de riesgo, y su implicancia directa en la salud pública.  Se demoniza lo prohibido, y se lo asume sin pensamiento crítico, como lo peligroso, subestimando los riesgos implicados en lo que está permitido.
La política represiva, no ha evidenciado ser efectiva en el control del consumo. Para la formulación de políticas públicas, debe contarse con expertos de diversas disciplinas que den cuenta de la complejidad de la problemática. El establecimiento de un espacio de discusión crítico y consistente, que fundamente y posibilite la revisión y formulación de las políticas actuales, permitiría que se responda con equidad en el abordaje de las problemáticas de consumo; implicando el reconocimiento del usuario, como sujeto de derecho.
Una perspectiva sociocultural, posibilita abordar el problema como un espacio de relaciones entre sustancias, sujetos y contextos. Entendiendo a la droga “no como un ente normativo (modelo penal) o patológico (modelo médico)” (Apud, I. y Romaní, O. 2016). El modelo sociocultural, adopta una visión crítica e integral de la problemática.  Describe y reconoce, dentro de la misma, aspectos como la construcción social de las adicciones en el desarrollo socio histórico, la representación social de las adicciones y la estigmatización.
Es fundamental trabajar con adolescentes en el ámbito educativo y comunitario respecto al uso responsable de drogas. 
La adolescencia implica, en su desarrollo, la necesidad de los sujetos de afianzar su identidad y autonomía. La búsqueda del riesgo, el desafío a la autoridad y a lo establecido, definen la etapa adolescente. Un discurso rígido y punitivo, fomenta la conducta desviada en esa etapa, dificultando la posibilidad de acompañarlos.

El trabajo con adolescentes debe apuntar a generar espacios participativos de pensamiento crítico que posibiliten la construcción de respuestas orientadas al desarrollo saludable. Para que esto pueda ser sistemático, debe estar sustentado desde políticas públicas flexibles e integrales que permitan el debate.
En Argentina, con la promulgación de la Ley Nacional de Salud Mental, N° 26657, se legitima una nueva perspectiva. El nuevo paradigma entiende a la salud mental como “un proceso determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos” (Art 3). Desde este posicionamiento, se incorpora a las adicciones como parte de las problemáticas de salud mental, corriéndolas del campo del delito. Lo que pondría fin a la exclusión y estigmatización de los consumidores de sustancias psicoactivas. Esta nueva perspectiva, pasa de un modelo basado en la incapacidad y peligrosidad de los usuarios de drogas, a un modelo que lo posiciona como sujeto de derechos; teniendo así, mayores posibilidades para desarrollarse e insertarse saludablemente.



Andrea Agrelo

lunes, 6 de febrero de 2012

Debate sobre la despenalización de drogas

Aumenta el debate sobre la despenalización de drogas

Interesante artículo que hace un paneo de la postura en algunos países de latinoamérica con respecto a la necesidad de despenalizar el consumo, a partir del foco puesto en el alto nivel de violencia que el narcotráfico genera. Pero, también plantea lo que esto implicaría para EE UU:

¿Cómo Bolivia se va a liberar del narcotráfico si es un negocio global? (...) Nosotros estamos planteando la legalización de las drogas para acabar con el negocio capitalista del narcotráfico", dijo Echazú.El político, cuya fuerza es minoritaria y no tiene representación parlamentaria, agregó que "el imperialismo jamás" aceptaría esa propuesta porque la venta ilegal de narcóticos "es uno de sus negocios".
Apoyando esa idea, la Comisión global de políticas de drogas, opinó en un informe del 2010:
Una Comisión de Alto Nivel compuesta por expresidentes y figuras de renombre internacional publicó a fines de 2010 un crítico reporte que cataloga de fracaso la guerra contra las drogas y pide un replanteamiento total de la estrategia antinarcóticos del planeta. En su reporte, la “Comisión Global de Políticas de Drogas” pide a los países acabar con criminalización y experimentar con la regulación del uso de sustancias hoy ilícitas.
“A 50 años del inicio de la Convención de la ONU sobre Drogas Narcóticas y 40 años de que el presidente de EEUU Richard Nixon lanzara la guerra contra las drogas, son necesarias, y de manera urgente, reformas fundamentales a nivel nacional y en las políticas globales de las drogas”, señala el informe.
Entre los miembros de la Comisión figuran el entonces primer ministro de Grecia, George Papandreou, el exsecretario General de la ONU Kofi Annan, el exjefe de la Reserva Federal de EEUU Paul Volcker, el exsecretario de Estado George Shultz y los expresidentes César Gaviria (Colombia), Ernesto Zedillo (México) y Fernando Cardoso (Brasil), los escritores Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes, entre muchos otros.
Los invito como siempre a informarse y participar en el debate.
Hasta la próxima!!
Andrea

miércoles, 4 de enero de 2012

DROGAS: POLÍTICAS PÚBLICAS



Las diferentes posturas frente al abordaje de la problemática del consumo de drogas, en relación a las políticas públicas, han comenzado a replantearse y cuestionarse. No solo a nivel nacional, sino también en Latinoamérica y el mundo. La dinámica y complejidad de la problemática, así lo exige.
Se  plantea el fracaso  de la  "guerra contra las drogas". No es sobre las sustancias que hay que focalizar, sino sobre el nivel de riesgo que su uso genera. No solamente en la adicción ya instalada, sino también en el consumo problemático como por ejemplo el abuso de alcohol en los adolescentes y jóvenes. 
Prevenir el riesgo implica un abordaje integral que no puede estar delimitado desde marcar una conducta  de abuso como delito. Eso simplifica y reduce el problema a una situación de "delito - castigo". Hasta ahora, el sistema judicial ha funcionado como aquel que "alerta" y deriva sobre el consumo, y así  se inicia un alto índice de tratamientos por la vía judicial.En diversas investigaciones se ha demostrado que quienes inician tratamiento sin motivación, pueden lograr construirla con las estrategias adecuadas y tienen altos índices de adherencia.
Pero eso no es argumento para  seguir judicializando el problema, ya que implica para el adicto y su familia, iniciar un circuito  que estigmatiza y profundiza la exclusión social que el consumidor padece.

En  Argentina, se están produciendo cambios que apuntan a políticas de despenalización del consumo. El punto sería establecer un marco desde la salud, la acción social y la educación y no desde lo judicial. Se debe reencauzar el circuito a través del cual se establecerían las "alertas". Eso requiere un estado fuerte y coherente en políticas de salud pública y educación

Para que sea válido y apunte a la complejidad de la problemática, el planteo debería sustentarse en el fortalecimiento de  la prevención y promoción en salud. Además de garantizar a toda la población el acceso a tratamientos adecuados, posibles  y efectivos.

Si la propuesta de Reducción de daños se convierte en una respuesta paliativa frente a la ausencia de respuestas verdaderas, estamos frente a un sistema perverso. La reducción de daños, es un abordaje que debería complementar una política social, de salud y educativa, inclusiva; y no tapar los agujeros negros del sistema.

Por otro lado, países en los que se ha regulado y despenalizado el consumo, han comenzado a replantearse algunos puntos de la propuesta, revisando y retractándose en alguno puntos interesantes.

En Holanda se replantean el considerar a la marihuana como droga blanda debido al alto nivel de THC con el que se la produce actualmente. Además, se prohibirá la venta de cannabis para extranjeros. Entendiendo a la legalización del consumo como una estrategia para reducir el problema del narcotráfico, y no para potenciar el consumo.

El país vasco intenta regular el consumo de marihuana con el propósito de proteger los menores y luchar contra el narcotráfico.

En todo este movimiento de cambio y cuestionamiento, quienes trabajamos en salud mental debemos estar informados y asumir posturas claras con argumentos sustentables, ya que la práctica deriva de epistemologías. Y, como dijo Gregory Bateson: "Todos tenemos una epistemología, y quien dice no tenerla, tiene una muy mala"

Les dejo enlaces que los llevarán a diferentes noticias relacionadas con las nuevas tendencias mundiales en relación a políticas públicas en drogadependencia.



Desde la propuesta de la DIPLOMATURA UNIVERSITARIA EN ADICCIONES se plantearán y debatirán las diferentes posturas. Para mayor información pueden dirigirse a la pestaña correspondiente en ese BLOG o bien a: 






lunes, 28 de noviembre de 2011

Descriminalización de las drogas


Instalar el debate. 
Las posturas que se presentan como dicotómicas  no posibilitan el acuerdo de nuevas políticas públicas en salud, seguridad y educación.


Ni fundamentalismos ni posturas simplistas. Abordar la problemática desde su complejidad.
Ni demonizar ni subestimar. Trabajar desde los puntos de encuentro en el manejo del riesgo. Entendiendo la salud como un derecho universal básico.


La opinión del premio nobel del Literatura 2010, Vargas Llosa:


Martes 29 d enoviembre de 2011

“Yo creo que ha llegado la hora de pensar en una solución distinta, en lugar de la represión, más bien ceder recursos para la prevención y la descriminalización de las drogas” comentó Vargas Llosa.
Vargas Llosa: "El narcotráfico está en todas partes"

domingo, 14 de agosto de 2011

DESPENALIZAR O NO. ¿ESA ES LA CUESTIÓN?


El debate sobre la despenalización, no debería alejarnos del cuestionamiento acerca  de  las carencias y falencias en las  políticas sanitarias y educativas actuales.
Consumir drogas no es un delito. Está claro que la penalización del consumo estigmatiza al adicto y obstaculiza los procesos judiciales.
Y esto es así porque el derecho a la vida y a la integridad física no implica una obligación a vivir y a mantener la propia integridad: en sistemas democráticos, ambos deben ser entendidos como derechos disponibles. Pero plantear únicamente por ello la despenalización, sería responder con simpleza a una problemática compleja.
Debatir por sí o por no, genera una dicotomía que promueve posturas fundamentalistas perdiendo de vista el verdadero objetivo: el de considerar a la Salud como un derecho social básico y actuar en consecuencia.
El discurso dicotómico divide, fragmenta, acentúa las diferencias desde la intolerancia, por lo tanto es generador de exclusión. Y, en este espacio de discusión, es fundamental que cada una de las miradas se complemente y enriquezca con las demás, para intentar construir un discurso que, en su esencia, se aproxime a una respuesta válida en relación a la problemática de las adicciones.
Despenalizar es un punto de llegada, no de partida.
Lo que  debería cuestionarse, es cuáles van a ser la medidas que  van a ser necesarias para poder correr al adicto del sistema penal. Es real que la cantidad de causas por consumo lentifican el sistema judicial sin generar respuestas efectivas para la lucha contra el narcotráfico. Estigmatizan al adicto excluyéndolo del sistema laboral.  Pero también es cierto, que hoy funciona como un dispositivo que acerca a la red asistencial a muchas personas que no hubieran llegado de otra forma. Antes de cortar ese circuito, aun reconociéndolo como deficiente,  hay que sentarse a diseñar un circuito,  inclusivo y contenedor, que dé respuestas integrales frente a la problemática.
Deberíamos debatir sobre qué intervenciones se va a poner en marcha para evitar confundir a los jóvenes y personas en general, sobre lo que puede entenderse como un discurso de permisividad frente al consumo de drogas; ya que el planteo de despenalización, no debería implicar la subestimación de los riesgos que genera la conducta adictiva.
Para esto, el sistema educativo debería garantizar la formación e información respecto al consumo responsable de sustancias, a través de una política  de estado integral que sea continua y consistente. Que esté planteada desde el Nivel Inicial hasta el Polimodal, considerando como fundamental, la capacitación sistematizada en los espacios de Formación docente.
Deben diseñarse acciones que respeten la identidad regional, garantizando un abordaje preventivo y asistencial, al alcance de todos.
Para ello es fundamental la intervención efectiva del Consejo Asesor en el diseño y puesta en marcha de las políticas públicas correspondientes. Estableciendo una articulación consistente entre el Estado y las ONGs.
Desde un ámbito legislativo, es fundamental establecer una reglamentación clara en relación al planteo de la despenalización: cuánto, quiénes, cómo, dónde, etc.

Otro de los temas que surgen frente al planteo de despenalización, y que requieren de un debate serio y profundo, es el de las políticas de Reducción de daños.
Hablar de Reducción de daños, debería implicar previamente, el garantizar a todas las personas, el acceso al sistema de salud, es decir, una inserción social efectiva.
  Planificar intervenciones desde un Modelo de Reducción de daños sin proponerse, al menos, garantizar la posibilidad de inclusión en el sistema sanitario, sería perverso.
Para poder respetar la libre decisión de consumo de un sujeto, debemos primero,  como sociedad,  dirigirnos a personas  con capacidad de elección. Esto implica estar incluido en el sistema sanitario y educativo.
Si esto no es así, la reducción de daños sólo termina siendo el cuidado paliativo de quienes no tuvieron opción, bajo un discurso hipócrita de respeto a la decisión individual.

Las políticas abstencionistas, deberían complementarse con las de reducción de daños, no son antagónicos, son diferentes estrategias; pero sólo sobre la base de un sistema social justo y equitativo.

Preguntarnos sobre la despenalización es hacer un planteo parcial, tendríamos que debatir sobre por qué la red asistencial no está al alcance de todos. Hoy en día, en nuestra provincia, por ejemplo, no hay lugar para internar a una mujer adicta que necesite y demande tratamiento.
Quién se pregunta sobre qué respuesta sanitaria ofrece la provincia para las personas con patologías psiquiátricas que requieran una contención intensiva?

De todas maneras, el hecho de que en esta discusión no se planteen la cantidad de variables implicadas, no significa que no sea válida. Si nos quedamos con el discurso de que hay que abordar la complejidad, nos olvidamos de que hay que empezar por algún lado.

El tema de la despenalización debe ser la excusa que nos convoca  para iniciar la discusión, pero sin perder de vista  que esto es solamente una parte del problema.